Las últimas veces que he escrito por aquí no he podido
evitar hablar de mi lesión. Como mis compañeros Andand-o no se dignan a
escribir nada desde hace tiempo, aquí vengo de nuevo con la película, pero esta
vez hay algo de luz en el asunto. La decisión que tomé hace mes y medio espero
que tenga gratas consecuencias.
Según escribo esto, han pasado 5 días desde que me operé de
la rodilla. Ya hace casi seis años que comencé con molestias en las rodillas,
al principio con parar varias semanas se pasaba el dolor y podía volver a
entrenar y competir, pero desde el Costa Cálida 2012 (Marzo) todo cambió.
Empecé a tener unas molestias diferentes: antes sólo me dolía después de
correr, al enfriarse, pero poco a poco empecé a notar dolores puntuales
mientras corría. Pero como los deportistas somos unos cabezones, no quise parar
y seguí machacándome hasta que en los 2 Días de La Rioja (Junio 2012) ya no
pude más.

- Rotura de menisco interno de Grado III.
- Condromalacia rotuliana muy avanzada. Prácticamente mi cartílago no existe y ya tenía un principio de artrosis.
- Osteonecrosis en el cóndilo femoral interno. La palabra suena fatal, es una mancha negra en la inserción del fémur en la rodilla. Al juntarse tanto la tibia con el fémur, primero han taladrado menisco y cartílago y al no encontrar otra resistencia han impactado ambos huesos haciendo que un pequeño trozo del fémur esté muerto.
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Comparación de tibias con Alberto y Julio |
Tras ese diagnóstico se me quitaron todas las ganas de
correr y durante este tiempo lo he intentado todo: plantillas, gimnasio,
piscina, medicación, fisioterapia, osteopatía, rehabilitación…pero nada, las
mismas molestias. He hecho algún amago de trotar pero no había manera, hasta
que ya no había otra vía posible que la operación. No con la intención de
volver a hacer deporte, sino porque mis rodillas se habían convertido en carne
de prótesis a medio plazo. Ya no era una razón deportiva, sino puramente de
salud.
En la operación, mediante artroscopia me han regularizado
los meniscos internos. Además me hicieron unos pequeños agujeros en el cóndilo
femoral interno para que el hueso sangre y pueda recuperase parte de la
osteonecrosis. Pero con eso sólo me habrían curado las heridas actuales dando
pie a que el problema volviera a surgir al seguir existiendo la desviación de
la tibia. Por tanto, para evitar eso me abrieron la pierna por debajo de la
rodilla y me partieron la tibia (a martillazo limpio, muy agradable al estar
totalmente consciente) para insertar un trozo de hueso que me sacaron de la
cresta ilíaca (una estructura ósea cercana a la cadera) con el objetivo de
nivelar el desvío del hueso. Ahora mi tibia izquierda ya está perfectamente
alineada con el fémur.
Y a recuperarse. La
pierna está totalmente inmovilizada y en 6-8 semanas espero poder andar normal.
Después unos cuantos meses de rehabilitación (hasta Semana Santa imagino) y a partir
de ahí, si me dejan, intentaré ver qué actividad deportiva puedo realizar. No
sé si podré volver a correr como antes, además hay que tener en cuenta que la
otra pierna la sigo teniendo torcida y tarde o temprano tendré que someterme a
la misma operación.
Espero que con esta historia, todos los que sois aficionados
e incluso adictos al deporte en general y a la orientación en particular, no
cometáis el mismo error que yo. Hay que parar a tiempo, y conocer desde pequeño
la forma de correr y la estructura física de cada uno. Si hace varios años me
hubiese hecho unas plantillas, podría haber compensado el desvío de las tibias
o al menos regular mi actividad deportiva. Afortunadamente, la medicina
deportiva ha evolucionado mucho los últimos años y ya hay solución para casi
todo, pero lo ideal es no tener que recurrir a ella.